Cuando
los chicos empujan
a los grandes
Los
niños actuales tienen una gran determinación, que
parte de su propia fuerza interna.
No podemos disponer de ellos, sino que tenemos que hablar con
ellos sobre lo que nos proponemos. Tienen una madurez que es totalmente
diferente de la precocidad. Por eso, si los respetamos y ofrecemos
un trato sincero, confiarán en nosotros y aceptarán
nuestra guía como padres o educadores. Ellos se resisten
a la autoridad sin merecimiento.
Son muy sensibles respecto a sí mismos y a los otros y
manifiestan gran creatividad, que necesitan canalizar adecuadamente
y una enorme compasión. Como digo en mi libro: "Traen
el germen del futuro, una conciencia más expandida y una
maravillosa y amplificada capacidad de dar y recibir amor."
Recuerdo el genial dibujo del pedagogo Francesco Tonucci, en el
que un adulto empuja a un niño pequeño, obligándolo
a ser más grande de lo que es antes de tiempo. Hace referencia
a quienes creen que un niño es un adulto en miniatura y
olvidan los ritmos naturales de su crecimiento.
Cuando estoy con los niños, siento que ellos nos ubican
en el aquí y ahora. Nos sitúan en el justo lugar
donde nuestra vida está ocurriendo. Los chicos nos empujan
a los grandes a conocernos para conocerlos. A revisar nuestras
cuentas pendientes y tirar lo que ya no nos sirve. ¿Por
qué? Porque ellos son más concientes de la belleza,
de la compasión que esperan que manifestemos. Están
más cerca que nosotros de la fuente de su ser auténtico.
En los momentos en que un niño sufre o tiene problemas,
cuando se porta mal, o lo observamos demasiado inquieto, tenemos
que interrogarnos acerca de sus necesidades para ayudarlo a resolverlas
y observar cómo esas dificultades nos ayudan a cambiar
beneficiosamente. Podemos detenernos un instante para agradecerles,
porque con su presencia, siempre nos empujan a vivir una vida
más plena.
Prof y Lic. Graciela Croatto (UBA) - Autora de: "Aprender
con los Niños Nuevos"
y "CuentoSueños para los niños cristal". |