¡ABIERTA
LA INSCRIPCION!
Se
aproxima los días donde esta frase comienza a aparecer
en todos las instituciones escolares, los que ya están
transitando su escolaridad reciben formularios de inscripción,
de reserva de vacantes, valores de matriculas y cuotas para el
próximo año, y los que aun no han transitado por
esta instancia y que están en los inicios de la vida escolar
este en un momento de suma importancia de grandes interrogantes,
de un sin fin de emociones y una gran cuota de ansiedad, condimento
que en estos casos no deja de faltar.
Esta instancia es mucho más que un trámite administrativo,
es toda una experiencia emocional familiar, ya que nos convoca
a todos a reflexionar en cuanto a las decisiones que se van a
tomar, que no sólo involucran al niño en su individualidad
sino a todo el entorno familiar.
Llego el momento de los balances, los planteos, las decisiones,
las elecciones, y reelecciones en cuanto a la institución
escolar donde concurren o concurrirán los hijos, momentos
de confirmar si el lugar elegido para ser acompañados en
la educación y formación emocional e intelectual
de nuestro niños es el indicado o no, si el diálogo
fue fructífero, si se han sentido escuchados contenidos,
si hubo espacios de encuentros si se pudo establecer y construir
vínculos de confianza, de seguridad, si la comunicación
escuela-familia-docente fue saludable y fundamentalmente si fue
un espacio donde nuestros hijos han podido disfrutar de la experiencia
vivida, de los aprendizajes adquiridos pedagógicos, social
y afectivos, si han podido establecer una transferencia positiva
con la institución, la docente y sus compañeros,
o si estuvo plagado de situaciones de tensión distancia
y poca escucha y contención.
Las escuelas pueden ser estatales, municipales, privadas, religiosas,
pero lo importante es que tanto el niño como principal
protagonista, como su familia sientan que el lugar elegido es
el adecuado para su crecimiento integral como persona.
Cuando elegimos una institución escolar debemos replantearnos
desde que posición lo estamos haciendo, si estamos priorizando
las características personales de cada niño o proyectando
nuestros propios deseos, ideales, expectativas, no toda escuela
cubre las necesidades individuales de cada niño por eso
es importante informarnos sobre las características institucionales
de cada colegio, cual es su proyecto educativo, su ideario, su
historia, sus valores, pautas y normas de convivencia como se
implementan y se llevan a cabo los diferentes aprendizajes, debemos
evaluar como fuimos recibidos, que se nos comunicó, si
fuimos escuchados, si se nos pregunto sobre las características
del niño, que se nos dejo ver, cual es el grado de participación
e interacción escuela-familia.
Si estamos eligiendo un jardín maternal o de infantes debemos
tener en cuenta determinados requisitos: la seguridad en sus instalaciones,
higiene, si hay personal docente especializado, auxiliares, si
cuenta con cobertura medica, como actúan frente a una emergencia,
si hay espacios propicios para que los niños puedan desplegar
sus juegos, actividades lúdicas y especiales al aire libre.
Luego de este gran camino recorrido cada padre tendrá las
herramientas necesarias para decidir y reflexionar sobre la futura
elección de la escolaridad de su hijo. En el decir de Jean
Piaget "Lo ideal de la educación no es aprender lo
máximo, ni maximizar los resultados, sino, ante todo, aprender
a aprender, aprender a desarrollarse y continuar desarrollándose
aun después de la escuela
", esperando que el
aprender a aprender para la vida misma sea el objetivo de nuestras
escuelas y padres, encendiendo la mecha de la curiosidad, la investigación,
el descubrimiento subjetivo y del mundo que nos rodea.
Los saluda
Lic. Mariana E. Miguez - Psicóloga
MN: 20-577 - MP: 82.187 |