MIEDOS INFANTILES.
Los miedos y los niños
son viejos compañeros, aunque no son prioridad de ellos
ya que los adultos también los padecen, algunos son patrimonio
de la niñez y al no haber sido elaborados y superados siguen
estando tan presentes como en aquella época.
Los miedos son parte de nuestro desarrollo humano y colaboran
en el proceso de adquisición de nuestra autonomía,
actúan como señales y nos anuncian que vamos tomando
registro de los peligros de la vida, y de la diversidad de emociones
que van surgiendo con cada etapa que se va transitando y dejando
atrás, (dejar de ser el bebe, el único hijo, el
mas pequeño, instancias de separación y corte) nos
anotician de nuestro crecimiento evolutivo y personal.
En cada etapa de la vida de los niños van surgiendo diferentes
miedos, los primeros que aparecen tienen que ver con los miedos
a la separación, al desprendimiento de su mamá (7º
mes de vida), luego manifiestan temor ante personas u objetos
extraños a lo familiar, comienzan a asustarse con los ruidos
fuertes, (electrodomésticos, herramientas eléctricas,
timbres, sirenas) y alrededor de los 2 años en adelante
los miedos predominantes son a la oscuridad, a dormirse solos,
a las tormentas, a quedarse en otras casas o espacios nuevos como
el jardín (esto los remite a vivencias de separación
y corte de lo familiar y conocido), también aparecen los
miedos a los animales y a determinadas personas como los médicos,
payasos y personas disfrazadas.
Los miedos comienzan a ser mas sofisticados a medida que crecen,
entre los 4 y los 6 años, las historias fantásticas
y los personajes de los cuentos toman un lugar privilegiado, es
el momento donde la realidad y la fantasía esta casi fusionada;
monstruos, ogros, brujas, princesas en peligro, fantasmas, muñecos
malditos, seres de otros planetas, todos estos personajes acechan
a nuestros niños desde su imaginación y su mundo
mágico, produciéndoles sensaciones diversas, temor,
susto y sobretodo mucho miedo, el escaso control que todavía
tienen sobre su imaginación y su poca experiencia de vida
hacen que lo ficticio sea un terreno desconocido y temible.
En esta época es cuando aparecen las conocidas pesadillas
y temores nocturnos, estas se producen cuando hay una gran cantidad
de tensión psíquica que el niño no pudo asimilar
adecuadamente y se acumula, transformar esa ansiedad en otra cosa
se llama simbolizar, los niños simbolizan mediante el juego,
las palabras, los cuentos, dibujos, si lo acontecido durante el
día no pudo ser simbolizado, desplegado, retorna desde
el psiquismo durante la noche en forma incontenible, si estas
pesadillas se instalan en forma continua es importante analizar
sus causas, si son episodios aislados esta dentro de lo esperable
para su edad.
Por eso necesitan en esta etapa tan importante en su crecimiento
de todo el acompañamiento y la ayuda de los papas, que
alivien el malestar y el sufrimiento que estos miedos producen
en nuestros niños. La mayor parte de los temores y miedos
infantiles son temporarios y pierden su intensidad con el paso
del tiempo, pero mientras duran hay que saberlos comprender y
nunca hay que desestimarlos por mas infundados que nos parezcan.
Lo que da confianza a un niño cuando se encuentra con algo
desconocido e inquietante (como puede ser un animal, la oscuridad
de la noche) es la presencia de sus padres transmitiéndoles
tranquilidad, informándole, mostrándole como hay
que tratarlo en caso de un animal y animándolo a realizarlo
el también, y no enfrentarlo bruscamente con lo que no
puede, ya que esto aumentaría su sensación de inseguridad
y fracaso, haciéndolo sentir incomprendido por el adulto.
Debemos hablar con los niños sin infundirles miedo pero
si cuidado y una protección natural, ser cautelosos y no
proyectar en ellos miedos exagerados producto de las propias inseguridades
de los padres, para que los chicos no terminen por creer que el
mundo es un espacio hostil peligroso, a veces los papas sobreprotectores,
ven peligro en todos lados (en las plazas, en el jardín,
no subas, no bajes, no te acerques) ciertas pautas de prudencia
son importantes pero no caigamos en excesos, ya que los niños
están tratando de superar los miedos que los acosan internamente
y necesitan de nuestra ayuda, contención, escucha y dialogo
para poder desplegarlos y no sufrirlos en soledad.
Seamos cautos y no recurramos a las figuras del hombre de la bolsa,
cucos y brujas para lograr los padres determinados objetivos,
ya que esto puede resultar muy nocivos para la salud psíquica
y emocional de los pequeños y habla de ciertas dificultades
de los papas para instalar otras estrategias a la hora de poner
los limites.
Ante la pregunta: ¿Cuando un miedo se transforma en patológico?
Podríamos responder cuando este se constituye en una FOBIA
e imposibilita el normal desarrollo de la vida del niño,
el objeto o situación a la que teme están siempre
presentes en su pensamiento ya sea para evitar el encuentro y
asegurarse que este no acontezca, renunciando a situaciones que
antes le producían alegría y placer (miedo a ir
a cumpleaños, a la escuela, club, paseos, etc.), consultar
a un especialista cuando estos miedos se prolonguen en el tiempo
y crezcan en intensidad, y afecten su vida familiar, social, cuando
éstos se han convertido en un síntoma y motivo de
angustia (que es el estado afectivo ligado a la fobia).
Por ultimo quería comentarles que el lugar de la elección
del objeto o situación a temer, va mas allá del
objeto mismo, este representa aquello que el niño no esta
pudiendo tramitar en la dinámica familiar y lo transfiere
a un objeto exterior, hay algo que no esta funcionando y no lo
deja advenir a su propia subjetividad e individualidad esto tendría
que ver con la operación de la separación (vínculos
maternos-paternos) que tiene que acontecer para liberar al niño
de este entramado que lo tiene inmovilizado en su propio deseo.
Los saluda
Lic. Mariana .E. Miguez - Psicóloga - M.N. 20577 - M.P.
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