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Septiembre de 2010
Soliloquio: Quién Habla, Quién Escucha, Quién Imagina.
Sólo…Te invito a emprender el vuelo.
Una invitación al pensamiento que se representa en el habla y nos permite iniciar un vuelo inimaginable, cada uno desde la posición donde se encuentre, se inicia el despegue anunciando el vuelo, el rumbo lo decide cada sujeto según su momento subjetivo, su simbólico a desplegar.
Quién no ha hablado solo en el living de su casa, camino al trabajo, reflexionando sobre un obrar, una decisión a tomar, esbozos todos ellos de pensamientos que necesitan verbalizarse “un pensar en voz alta” sin esperar respuesta alguna. Todos a cualquier edad con mayor o menor frecuencia ejercitamos el habla privada o soliloquio, y en el caso de los niños es una parte esencial de su desarrollo evolutivo y cognitivo. Se trata de una conducta totalmente natural y forma parte de este proceso de crecimiento.
A partir de los dos años cuando los niños empiezan su introducción en el lenguaje hablan elementalmente pero logran expresar sus deseos, emociones y sus necesidades es entonces cuando encuentran en ese lenguaje (aunque) elemental una gran satisfacción al poder comunicar verbalmente todo aquello que han transmitido antes gestualmente, y aunque creamos que habla solo lo que hace es jugar con el lenguaje y describir las acciones que realiza, es una forma de jugar que no tiene el rango de ser comunicativa sino descriptiva.
El pensamiento en voz alta no es más que una estrategia de fijación, todos los niños describen, narran cuando juegan lo que hacen, las acciones que realizan. Los soliloquios producen psiquismo, suponen la creación de un mundo interior que enriquece la vida del niño, es una manera saludable de “orientar” su propio comportamiento y adquirir nuevas habilidades, desenvolverse en situaciones nuevas. Es un proceso donde la voz, los pensamientos y las representaciones se van interiorizando y a medida que van resolviendo situaciones ya sean conflictivas, frustrantes o de la cotidianidad externa se van equipando de otras herramientas que le brindan seguridad, confianza en si mismo y este modo de funcionar donde recurrían a la enunciación en voz alta de lo que le esta aconteciendo o a diálogos consigo mismo va cediendo. Por lo tanto estaría íntimamente relacionado el habla privada y el aprendizaje de la vida toda (emocional y cognitivo).
Este tipo de conductas se presenta generalmente cuando la persona está sola y necesita expresar lo que está aconteciendo en sus pensamientos o contestar a discursos que creamos en nuestro interior sin tener que ser un trastorno mental grave, esto lo señalo porque en ocasiones la gente se alarma cuando ven hablar a un niño solo y piensan que hay ideaciones imaginarias o alucinaciones auditivas pero en los niños suelen presentarse dentro de la fase de desarrollo estos episodios.
Pero sí debemos estar atentos si estos episodios ocurren en forma muy frecuente, si el niño habla mucho consigo mismo y se comunica muy poco con los otros que lo rodean, si permanece ensimismado durante mucho tiempo sin registrar la presencia o preguntas de los demás, si hay un aislamiento significativo, si el contenido de los soliloquios es reiterativo, si el niño recurre a otro imaginario en forma permanente para enojarse, pelearse, pueden ser indicios de alguna situación conflictiva o sufrimiento, angustia que no puede expresarla de otra manera, manifestando la necesidad de un apoyo, contención u orientación específica.
Otra situación que puede darse en los niños es la creación de un Amigo Imaginario inventan un compañero de juego donde el niño construye un espacio para conversar, jugar y pelear, en general tienen una función facilitadota para expresar sentimientos tanto positivos como negativos por ejemplo responsabilizándolos a ellos y evadiendo de una situación donde tendrían que hacerse cargo. Pueden satisfacer deseos, anhelos y algunas necesidades que no tienen en su entorno habitual, este tipo de construcción imaginaria puede surgir en niños que conviven sólo con adultos, que todavía no circulan en un espacio de sociabilización, en niños más sensibles que se conectan o se refugian en la imaginación y con la fantasía. Tener un amigo imaginario es algo esperable en la infancia pero si esto se extiende en el tiempo y el niño no se sociabiliza, presenta una conducta retraída, es importante que los papás se anoticien acerca de ello para poder acompañarlo y así saber lo que esta necesitando o que está queriendo compensar, decir o transmitir con la creación de este amigo imaginario.
Recordemos que el ser humano juega para repetir pero también para elaborar para simbolizar, despliega en el juego ese fascinante mundo de imagos que a través de las personificaciones cobran vida. El juego habla, transmite, dice, por eso A Jugar se ha Dicho.
Los saludo afectuosamente.
Lic.Mariana Miguez. Psicóloga.
M.N: 20577 - M.P: 82187.
Coordinadora Centro A-Ser. Asesoramiento y consultas:
4758-7230 / 15-4430-1564.
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¿El para qué del amor?
Gran cantidad de producciones de diversas disciplinas testimonian el intento de responder a la pregunta sobre el amor. En esta oportunidad avanzaremos desde la Filosofía. En “El Banquete” de Platón, precisamente donde el asunto a discutir es el amor, se destaca el discurso de Aristófanes. Este, para explicar su punto de vista acerca del amor, recurre a un mito. Un mito es una estructura de ficción que está destinado a explicar una causa. ¿Qué causa el amor? Aristófanes resuelve este enigma de esta manera:
“En los tiempos primitivos hubo tres especies de hombres: Unos que eran todo hombres, otros que eran todo mujer y los terceros hombre y mujer: dos hombres unidos, dos mujeres unidas y un hombre y una mujer unidos: su unión se verificaba por la piel del vientre, tenían cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras en una misma cabeza, opuestas la una a la otra y vueltas del lado de la espalda, los órganos de la generación dobles y colocados en el mismo lado de la cara a la terminación de la espalda. Los dos seres así unidos, llenos de amor el uno por el otro, engendraban a sus semejantes no uniéndose, sino dejando caer la semilla a la tierra (...). Esta raza de hombres era fuerte, se volvió atrevida, orgullosa y osada, hasta el punto que (...) trató de escalar el cielo. Para castigarla y disminuir su fuerza resolvió Júpiter dividir a estos hombres dobles. Empezó por cortarlos en dos, encargando a Apolo que curara la herida. El dios arregló el vientre y el pecho, y para humillar a los culpables les volvió la cara hacia el lado por donde se había hecho la separación, a fin de que tuvieran siempre ante sus ojos el recuerdo de su fracasada aventura. Los órganos de la generación habían quedado del lado de la espalda, de manera que cuando las mitades separadas, atraídas por el ardor del amor, se acercaban la una a la otra, no podían engendrar y la raza se perdía. Intervino Júpiter, pasó delante aquellos órganos e hizo posible la generación y reproducción.”
¿Cuál es el objeto de este mito para Platón? Demostrar que el amor es el deseo de la unidad, del poder ser uno con el otro. Totalidad estructuralmente imposible. El amor aparecería aquí como una especie de búsqueda de llenado. Pretensión de soportar un espejismo: haber hallado en la pareja la otra mitad, la complementación.
No es casual que tantas teorías, mitos y hasta dichos populares hagan hincapié en este rasgo del amor. (La búsqueda de la media naranja, el intento de encontrar la persona que “es para cada uno”, y hasta las medias medallas como símbolo de este supuesto encuentro, son algunos ejemplos cotidianos de esta ilusión).
Podemos decir que esta necesidad nos acompaña durante toda la vida. Ningún niño puede desarrollarse sin amor. Y esto no es una metáfora: los niños abandonados frenan su desarrollo biológico si no tienen a quién amar. Sin embargo, a pesar de estas condiciones desfavorables en las que se desarrollan tempranamente, en la adolescencia tienen una segunda oportunidad: enamorarse. De esta manera pueden “aprender” a amar y ser amado.
Se puede plantear de esta manera que el amor es totalmente necesario pero insuficiente. Un niño puede haber sido muy amado, y derrumbarse en la adolescencia. Porque el amor es necesario, pero hace falta la cultura, todo lo que rodea a ese ser humano.
Y quizá sea esta misma cultura la que apuesta a imponer esta imagen totalizadora del amor. Esta imagen romántica que desde los antiguos griegos, hasta nuestra posmodernidad globalizada apuesta a la búsqueda en el otro de aquello que nos falta.
Lic Carina M. Sívori – Psicoanalista.
M.N: 20.662 - M.P: 91.463.
Consultas al: 4758-1740 ó 15-6953-7703.
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